El 22 de octubre votaré a Patricia Bullrich. Es lo que le digo a mis amigos, a las personas que quiero y es lo que me digo a mí mismo. Voto por convicción, es decir, porque así me lo dice mi racionalidad, mis afectos y mi experiencia. Un voto es siempre una responsabilidad y un compromiso: la responsabilidad de elegir y el compromiso de intervenir en la forja del destino de la patria. Votar es siempre una responsabilidad, pero en momentos de crisis es una responsabilidad ineludible. Nuestra generación ha sufrido mucho los desvaríos de las dictaduras y los populismos de turno. Contra las dictaduras hemos apelado a la lucha, a la disidencia e incluso a la rebelión; contra los populismos demagógicos hemos recurrido a las armas de la inteligencia, la persuasión y la resistencia civil.

































