Sí, ya lo sé... comparado con las historias macabras que usted viene narrando en El Litoral, es posible que lo que vengo a contarle sea una sonsera. Pero le aseguro que, aún hoy a punto de cumplir 86, a menudo me despierto sobresaltado con esta pesadilla que viví hace más de setenta años. Si le parece, le pido que nos encontremos en el dique dos esta misma tarde. Quiero mostrarle donde sucedió la historia, al menos en su etapa terminal. Si le interesa le voy a facilitar algunos diarios de aquella época; se habló bastante del tema.




































