Se podría decir que la relación entre Claudio Cenci y el gol se inició cuando el goleador abrió sus ojos por primera vez. Es algo así como un lazo interminable, una cuestión inevitable, un amor eterno. Y si de amores se habla, Argentino de San Carlos es para el artillero su lugar en el mundo. Su bisabuelo fue uno de los fundadores del club cerca del año 1917, por eso su paso por la institución no podía pasar desapercibida. El sentido de pertenencia es el fiel reflejo de un amor incondicional que o se puede explicar con palabras.



































