El crecimiento del fútbol femenino a nivel mundial resulta notorio. Los típicos picaditos que se ven en las plazas, escuelas y canchitas barriales, ya no son solo un privilegio de hombres. Cada vez más niñas y adolescentes se suman y también lo hacen muchas adultas que años atrás no se atrevieron o no pudieron porque las tareas diarias con las que cargan no siempre les permiten tener tiempo para realizar ejercicios físicos y recreativos.

































