No me gustaría que se vea lo que digo como una excusa pero es un hecho contable: tuvimos costos de energía eléctrica extraordinarios por la bajante. Hubo que extraer el agua 3,5 metros más abajo y además de hacerse obras especiales ante circunstancias hídricas extraordinarias, se usó mucha más energía. Sólo en la ciudad de Santa Fe necesitamos unos 8.500 metros cúbicos por hora, es decir 8,5 millones de litros, pensemos que hay que elevar con electricidad 8 mil quinientas toneladas por hora tres metros y medio más arriba que antes. Y se suman inestabilidades propias de la guerra en Europa y eso nos crea subas con insumos dolarizados que tuvieron incrementos en dólares. El sulfato de aluminio, el policloruro de aluminio, es un mineral que la Argentina importa de Brasil y sube medido en dólares. No lo tenemos y lo necesitan todas las plantas del país. En el caso del cloro gaseoso la provisión es casi monopólica... Y lo mismo sucede con parte de los reactivos necesarios para los 85 análisis que hacemos en los laboratorios para garantizar la calidad del agua.