Las críticas al Poder Judicial en general y a la Corte Suprema en particular tuvieron su apartado privilegiado en la alocución del presidente de la Nación ante la Asamblea Legislativa, aunque ya formaron parte de la misma introducción. Todo a centímetros de distancia de Cristina Fernández de Kirchner, a quien en el punto más efervescente de su discurso logró arrancar una sonrisa, y muy cerca de Horacio Rosatti y Carlos Ronsenkrantz, que asumieron la tarea de representar institucionalmente al Poder Judicial y la carga de soportar impertérritos la diatriba presidencial y el escrache colectivo del kirchnerismo, ante la atenta vigilancia de las cámaras oficiales.




































