En su discurso, Fernández planteó diez desafíos estructurales de su gobierno para el próximo año, entre los que incluyó la reconstrucción del federalismo, un nuevo modelo educativo de la escuela secundaria, y un Estado con una administración eficaz y soberana. Además, sumó como pilares básicos la constitución de una Agencia Nacional de Prevención de la Violencia, la reconstrucción de una adecuada prestación del servicio básico de justicia, promover un debate sobre el mejor modo de elegir a los jueces a través del Consejo de la Magistratura de la Nación, e implementar los juicios por jurados a nivel federal.