Como la identidad de los santafesinos, la ruta que comunica a las poblaciones costeras de los afluentes del Paraná, fue haciéndose por tramos, entre inundaciones, bajantes y terraplenes. Hubo un cronista (además de poeta) que narró qué significaba para los pobladores de la zona el problema de la incomunicación. Se llamaba Antonio Leonhardt, y firmaba sus notas como Teófilo Madrejón. Hubo un diario que sostuvo una campaña por la ruta desde su página editorial.



































