“No podemos soslayar que en los tiempos que estamos viviendo, las crisis, la pobreza, la exclusión, la marginalidad, las vulnerabilidades, han producido una gigantesca expansión de la labor judicial y en muchas ocasiones, por impotencia de la sociedad civil y política, se ha llevado a la magistratura a ocupar un lugar que, por sus lógicas limitaciones de competencia, termina generando desánimo y frustración en los justiciables, quienes llevan a los estrados judiciales problemas serios, que resultan respetables, e incluso graves (…). Pero no debemos perder de vista que, algunas veces, esos planteos desbordan lo jurídico para instalarse en lo político o en lo social. Y es allí adonde debemos comprender que la solución no está en las vías judiciales, sino en la vía legislativa o ejecutiva, o, incluso, en la opción electoral”, advirtió.