- Todo esto llevó a lo que, a mi juicio, fue un golpe de estado civil, que se desencadena desde la provincia de Buenos Aires. Por la crisis, porque el patacón no alcanzaba, la transferencia de deudas al Estado nacional se convirtió en deuda con el Estado nacional, y la emisión se terminaba transformando en deuda en pesos con el Estado nacional. En los años sucesivos, la gran mayoría de las provincias tuvo una fuerte dependencia política e institucional. Quedamos afuera de eso Santa Fe, gobernada por Reutemann y después por Jorge Obeid; San Luis, gobernada por Rodríguez Saá; Santa Cruz, gobernada por Kirchner; La Pampa y no sé si Santiago del Estero. Las demás, cada vez que tenían que pagar deuda, se la refinanciaban condicionando las cuestiones políticas y sociales. Entonces, esa salida de la Convertibilidad se da con una angustia tremenda. Yo me enteré, de pura casualidad, que (Jorge) Remes Lenicov, que ya había sido nombrado ministro nacional por Duhalde, estaba reunido en el Banco Provincia de Buenos Aires con Jorge Todesca y otros más, y habían calculado que el desfase llegaba al 40 %. Entonces con un dólar a 1,40, pensaron que iba a funcionar. Pero el país había perdido credibilidad, con la crisis, con los cinco presidentes en una semana, con el default aplaudido en el Congreso, sin crédito en el mundo. Entonces, cuando Remes Lenicov dijo por televisión que el dólar iba a estar a 1, 40, se fue a 4 pesos. En una semana. Después bajó de a poco a 3. Pero a nosotros en Santa Fe, los laboratorios le pedían al por entonces ministro de Salud, Carlos Parola, entre 7 y 8 pesos por dólar para que le vendieran los medicamentos.