En un movimiento que busca optimizar recursos y alinear la estrategia exterior, el Gobierno nacional oficializó la unificación de las representaciones diplomáticas en el Reino de Bélgica y ante la Unión Europea (UE).
A través de un decreto, el Poder Ejecutivo fusionó ambas representaciones diplomáticas en Bruselas. El diputado del PRO, referente del pensamiento globalista y defensor del acuerdo Mercosur-UE, será el nuevo representante ante el bloque continental.

En un movimiento que busca optimizar recursos y alinear la estrategia exterior, el Gobierno nacional oficializó la unificación de las representaciones diplomáticas en el Reino de Bélgica y ante la Unión Europea (UE).
La medida, publicada este martes en el Boletín Oficial, prepara el terreno para la designación de Fernando Iglesias como el nuevo "superembajador" en Bruselas, un destino clave para los intereses comerciales y políticos de la administración central.
La decisión de fusionar ambas sedes diplomáticas responde a una lógica de "eficiencia administrativa", pero tiene un trasfondo político de peso.
Iglesias, actual diputado nacional por el PRO y presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja, es uno de los mayores impulsores de la integración transatlántica y ha defendido fervientemente la firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.
La designación de Iglesias no es casual. Bruselas es el corazón administrativo de la Unión Europea y el centro neurálgico donde se dirimen las trabas y avances del dilatado acuerdo comercial que el Gobierno busca cerrar de manera inminente. Con este nombramiento, el Ejecutivo coloca a un "cuadro político" con fuertes vínculos internacionales y un discurso alineado con la apertura económica.
Desde el entorno del diputado, señalan que su labor se centrará en destrabar las resistencias que aún persisten en algunos parlamentos europeos respecto a las normativas ambientales y de propiedad intelectual.
Iglesias deberá combinar su perfil académico y legislativo con la delicada tarea de representar los intereses directos del Estado argentino ante el bloque que constituye uno de los principales socios comerciales del país.
Si bien la unificación de embajadas ha sido utilizada en otras ocasiones por distintas administraciones, en este caso subraya la prioridad que el Gobierno le otorga a la relación con la UE por sobre el vínculo bilateral con Bélgica.
Al frente de esta doble representación, Iglesias tendrá la responsabilidad de coordinar una agenda que incluye desde la cooperación científica hasta la atracción de inversiones en sectores estratégicos como la energía y la minería.
El nombramiento de Iglesias requerirá ahora la aprobación formal del pliego en el Senado de la Nación, donde se espera un debate intenso.
Mientras la oposición suele cuestionar el envío de figuras políticas a destinos de carrera, el oficialismo y sus aliados defienden la necesidad de contar con "representantes de confianza" en las capitales donde se juega el futuro de la inserción internacional de la Argentina.
Fernando Iglesias cuenta con una trayectoria marcada por su especialización en temas de globalización y democracia global. Su llegada a Bruselas se produce en un momento de tensión interna dentro del Mercosur por las asimetrías con Europa, por lo que su capacidad de negociación será puesta a prueba desde el primer día en territorio belga.
Se espera que, una vez aprobado su pliego, el legislador pida licencia en su banca para asumir el que será, sin duda, el mayor desafío de su carrera diplomática.




