El primer debate presidencial, que se realizará tras la sanción de la ley que lo convirtió en obligatorio, tiene ocupados en estudiar a algunos candidatos desde hace varios días, mientras que otros se encontraban relajados y confiados en su oratoria, aunque los seis equipos de comunicación y asesores técnicos trabajaban contrarreloj, confiaron a Télam fuentes de los distintos sectores































