La Constitución del '94 dispuso que el Consejo de la Magistratura se encargue de seleccionar o remover jueces; una ley de 2006 le otorgó supremacía al estamento político del organismo. La Corte definió que un artículo de esa norma es inconstitucional porque lo que precisamente intentó el Consejo de la Magistratura fue evitar poderes discrecionales.



































