“Un cuarto de siglo permite tener una mirada no solamente respecto de las cláusulas, los artículos, lo que anduvo bien, lo que no, lo que se hizo, lo que falta hacer, sino también sacar algunas conclusiones más allá de lo estrictamente técnico y jurídico. Una enseñanza para todos es que en 1994, en la reforma, se suspendió la grieta. Es decir, antes había enfrentamientos, y después los hubo. Sin embargo, en esa ocasión se la pudo superar. Ahí estaba la derecha, la izquierda. Alfonsín y Rico, que habían sido parte de un episodio que había puesto en vilo a toda la sociedad en cuanto a la mantención o interrupción del gobierno democrático. Sin embargo, pudieron convivir, más allá de las diferencias. Conservadores, progresistas. Todos con representatividad política, con recelos, con desconfianzas. Pero fueron superados por la voluntad común de buscar consensos”.



































