En particular, se cuestiona el hecho de haber establecido la ilegalidad del accionar del policía durante "tres segundos" (el tiempo en el que estuvieron desarmadas las víctimas), dentro de una secuencia que duró en total catorce, seccionando los períodos temporales como si no se tratase de la misma secuencia. Y que, además, se tomó la decisión juzgando los hechos desde un punto de vista (el de la cámara de seguridad) que en términos espaciales es diferente al del acusado y, por lo tanto, de su percepción. Y que, finalmente, ese análisis se hizo "pausando" la secuencia, sin la presión del contexto y la vertiginosidad de los acontecimientos.