“Desde el último cambio de ministro de Economía, las cosas mejoraron, pero lo hicieron producto de un torniquete. Argentina tuvo una sangría muy grande que la llevó a quedarse prácticamente sin dólares en julio, cuando el Banco Central tenía 1.000 millones en las reservas. Hoy tiene 5.000, lo que podría llevar a uno a decir que la cosa mejoró mucho, pero en un número que sigue siendo muy chico. El torniquete es un mecanismo que te permite parar la sangría durante un período acotado de tiempo. El desafío ahora es empezar a desarmarlo y arreglar el problema estructural; así que en cómo se desarma ese torniquete se nos juega gran parte de 2023. La buena noticia es que el torniquete fue efectivo y se pudieron recuperar muchas reservas y eso nos permitió dejar de pensar en semanas y empezar a pensar en trimestres. Ahora, también es cierto que la sequía, que va a afectar muchísimo, es una muy mala noticia, y esta vez hay que ver cómo pasar el verano, no el invierno. Me parece que en estos últimos meses del año y los primeros del próximo, con una situación que va a ser complicada desde el punto de vista de las exportaciones, el desafío de la política económica es que no se desate una crisis más grande”, enfatizó.