- Muchas, así como en 2006, cuando se generó el Plan Estratégico, que dio origen a normas importantes. Entre ellas el Código Procesal Penal hoy vigente, se reformó el Código Procesal Laboral...fue un sacudón fuerte, con reformas que fueron fructíferas, y convocó a estos mismos operadores. Pero en estos 15 años hubo muchos planteos. Más allá del monitoreo permanente, el Poder Judicial necesita sacudir el árbol, proponer cambios. Porque la velocidad de los tiempos así lo requiere. Hace 20 años no se hablaba mucho aún de los derechos del consumidor, y hoy se habla de la necesidad de tener un fuero propio para eso. Lo mismo con la cuestión medioambiental, los femicidios, la cuestión de género. No sólo como temas novedosos, sino por la manera que impactan en la manera de resolver y en la forma de gestionar esos conflictos. Los cambios tecnológicos, a los cuales hubo que aferrarse para poder seguir trabajando en época de pandemia, y acelerar tiempos que estaban previstos de otra manera, para traer la aplicaciones al Poder Judicial, capacitar en su utilización. Han cambiado las relaciones laborales, con el trabajo a distancia. Hay otra forma de prestarse al encadenamiento de un sistema productivo. Esto impacta no sólo en lo doctrinario, en las normas a aplicar, sino en el quehacer diario, en cómo se trabaja; por eso hay que capacitar permanentemente a los jueces en ese plano.