En la edición del 6 de noviembre, Farías decía ante El Litoral sobre la sesión conjunta: “El jueves se habló mucho de persecución política, carpetazos. Lamentablemente, hace un par de años en la provincia se han vuelto cuestiones bastantes comunes pensar que alguien está escuchando, investigándonos ilegalmente. Investigación ilegal es aquella en la cual no hay un juez que la ordena. Si la ordena un juez no hay que obstaculizar, ni hacer limitación. Muchos sentimos en distintos ámbitos -no solo el político- periodístico, empresarial y de otras instituciones de que hay una actividad, o por lo menos se conoce informalmente, que hay una actividad investigativa de averiguar puntillosamente antecedentes para su utilización con algún fin político. Eso es inadmisible en un sistema democrático y en una provincia cuya calidad institucional estas cosas no sucedían. Hoy es muy común que nos privemos de hablar libremente por teléfono, lo hagamos por aplicaciones que suponemos son más difíciles de ser intervenidas. Hablamos de intervenciones ilegales. Es la sospecha fuerte que muchos sentimos. Algunas cuestiones que se están investigando, dan cuenta que eso pudo estar sucediendo. La causa que se le está siguiendo a una de las funcionarias (Débora Cottichini) de mayor confianza de Sain en el OI por parte de la auditora del MPA, Cecilia Vranicich, da cuenta que ha habido un tráfico bastante usual y habitual entre el OI y el ministerio de Seguridad, inclusive cumpliendo indicaciones que le daba el entonces ministro de Seguridad. Le solicitaba actividades para perfilar referentes políticos especialmente, sin que hubiera una causa delictiva detrás que lo justificara. Esto es muy grave y es lo que queremos expresar. No es solamente una serie de tuits con menciones que demuestran que Sain tiene una pertenencia política determinada, sino que está haciendo un ejercicio de esa pertenencia política y poniendo todo un organismo y las investigaciones del sistema penal a disposición de esa posición política. Es inadmisible y lo es por dos razones: porque genera una privación de las mínimas garantías que tenemos los sistemas democráticos, pero también porque en la medida en que el OI se está ocupando de esas cosas, no está haciendo lo que tiene que hacer, investigaciones reales sobre hechos delictivos que son muchos y crecientes en toda la provincia , particularmente en Rosario”.