- Fue la reconciliación de la política con la ciudadanía. Después del estallido del 2001, del “que se vayan todos”, Néstor hizo la posibilidad de construir una comunidad donde la política tiene un rol preponderante, donde los que no eran escuchados fueron escuchados, y donde lo que se decía se hacía. Y a los jóvenes nos convoca desde la confianza de que sus expresiones genuinas, su sentimiento por lograr unidad y llevar adelante las verdades relativas de cada uno, apuntando a la construcción de comunidad, se iban materializando. Desde la contundencia de su primer discurso, de “vengo a proponerles un sueño”, y con el abrazo posterior en la puerta del Congreso a los militantes que se habían acercando, rompiendo el protocolo y pidiendo “ayúdenme, ayúdenme: soy un pingüino que vino del sur y necesito de cada uno de ustedes”, era ese vínculo con ese hombre, que tuvo la responsabilidad extraordinaria de ser presidente, que extendía su corazón y sus brazos, para que entre todos nos fundamos en un proyecto de país. Con la humidad de los grandes nos convocaba a transformar la realidad, y lo va a seguir haciendo.