El pasado 11 de marzo se cumplió el aniversario número cincuenta del triunfo que llevó a Héctor Cámpora a la presidencia del país en 1973. Aquel acontecimiento resumía una expectativa política generalizada, que a su vez, debía afrontar una realidad social compleja. Una fotografía instantánea de esa jornada parece resumirse en el júbilo y el fervor popular. Pero experimentaba, en la misma vereda, un clima de violencia generalizada que marcaba la vida cotidiana de los argentinos. Resultó victorioso en las urnas aquel partido político que atravesó 18 años de proscripción, y que por esos años se encontraba envuelto en un fuerte proceso de mutación y de tensiones internas.


































