Argentina y Estados Unidos sellan un acuerdo estratégico por minerales críticos
La firma del acuerdo redefine el rol internacional del país y abre una nueva etapa para la minería argentina como eje de desarrollo, inversión y exportaciones.
Argentina y Estados Unidos sellan un acuerdo estratégico por minerales críticos
La Argentina dio un paso de alto impacto geopolítico y económico en el escenario internacional. En Washington, el país firmó un acuerdo estratégico con los Estados Unidos para el fortalecimiento del suministro y el procesamiento de minerales críticos, una decisión que reconfigura el rol nacional dentro del mapa global de la transición energética.
El entendimiento fue rubricado en el marco de la Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos convocada por el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio. Allí, ambas naciones suscribieron un Instrumento Marco que formaliza una asociación estratégica orientada al desarrollo de cadenas de valor seguras, resilientes y competitivas.
La firma no es solo un gesto diplomático. Representa una definición política y productiva de largo plazo. Los minerales críticos se convirtieron en insumos centrales para la economía del siglo XXI: electromovilidad, energías renovables, baterías, tecnología, defensa, inteligencia artificial y transición energética dependen de estos recursos.
Para la Argentina, el acuerdo abre una nueva etapa. No solo como país productor, sino como actor integrado a cadenas globales de valor, con capacidad de procesamiento, industrialización y proyección exportadora.
El comunicado oficial subraya que la iniciativa busca consolidar cadenas de valor más sólidas y diversificadas, generar condiciones favorables para la llegada de inversiones productivas de largo plazo y responder al crecimiento de la demanda global.
Argentina y Estados Unidos firmaron el acuerdo durante la Reunión Ministerial.
En ese marco, la minería deja de ser pensada como actividad extractiva aislada y pasa a ser concebida como parte estructural del modelo de desarrollo nacional.
Minería, inversión y desarrollo económico
El impacto económico del acuerdo se apoya sobre datos concretos. En 2025, las exportaciones mineras argentinas alcanzaron un récord de 6.037 millones de dólares, con un crecimiento interanual cercano al 30%. Ese salto estuvo impulsado por los estímulos del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que creó condiciones de previsibilidad para el capital productivo.
En ese escenario, la minería —y en particular los minerales críticos como el litio y el cobre— se consolidó como uno de los sectores estratégicos del desarrollo económico. El litio, clave para la electromovilidad y las baterías, y el cobre, fundamental para la electrificación global, se posicionan como activos centrales del nuevo orden productivo.
La firma con Estados Unidos refuerza ese proceso. Posiciona a la Argentina como proveedor confiable en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, reconfiguración de cadenas de suministro y competencia estratégica entre potencias.
El acuerdo también proyecta impacto sobre las economías regionales, la generación de empleo calificado y el ingreso de divisas. La minería se articula así con otros sectores estratégicos como la energía y la agroindustria, configurando una matriz productiva diversificada.
Un nuevo rol para Argentina en la economía global
El texto oficial señala que, en un contexto de estabilidad macroeconómica y reglas claras para la inversión, la minería se consolida como uno de los pilares del proceso de transformación económica en curso. Las proyecciones son ambiciosas. El país se encamina a un aumento de exportaciones totales del orden de los 100.000 millones de dólares en los próximos siete años.
Rubio encabezó la Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos. Foto: Reuters
Dentro de ese esquema, la minería podría superar los 20.000 millones de dólares en ese horizonte y alcanzar más de 30.000 millones hacia el final de la próxima década. El acuerdo con Estados Unidos se inscribe en esa hoja de ruta. No se trata solo de extracción, sino de integración productiva, procesamiento local, transferencia tecnológica y desarrollo de capacidades industriales.
El vínculo bilateral redefine el posicionamiento internacional de la Argentina en un mundo que compite por recursos estratégicos. El país deja de ser solo proveedor de materias primas para convertirse en socio estratégico en cadenas de valor críticas para el futuro.