El día después de ser elegido presidente de la Cámara de Diputados, Pablo Farías debió atender el saludo de funcionarios, dirigentes y amigos; asumir en la junta provincial del Partido Socialista y empezar a responder a temas de la administración del cuerpo. Ya en las oficinas de la presidencia, opta por no utilizar el escritorio donde habitualmente trabajan los titulares del cuerpo y cuya ventana muestra el tránsito por avenida Urquiza.
































