La siguiente confrontación, de una relación que por lo demás se desarrolló en apacible convivencia y alineamiento, se produjo en 1995, cuando Reutemann culminaba su mandato sin la posibilidad de reelección que había buscado, y que Menem sí había logrado, precisamente mediante la Convención Constituyente (que, por lo demás, sesionó en Santa Fe, con el Lole como convencional) y alumbró el texto constitucional hoy vigente. El saliente gobernador santafesino eligió como sucesor a Jorge Obeid, intendente de la capital santafesina. Pero el candidato de Menem era su flamante aliado Héctor Cavallero, que ejercer el mismo cargo en Rosario. Como en el caso de Gurdulich, la Casa Rosada jugó fuerte para imponer a su candidato, y prácticamente lo logró, ya que el triunfo de Obeid fue por escasísimo margen y tras una oportuna caída del sistema informático en el centro de cómputos, aparentemente providencial cortafuegos a una supuesta maniobra orquestada desde los despachos nacionales.