La cuarentena obligatoria impuesta por el Gobierno Nacional, hace ya casi 6 meses, impuso el cierre de muchas actividades económicas y sociales del país. Esto derivó lisa y llanamente en el estrangulamiento, quiebre o cierre (provisorio o definitivo) de cientos de establecimientos comerciales y de servicios. El Estado apenas logró poner parches para los miles y miles de trabajadores afectados por esta situación, pero con los comercios y pymes nunca llegó a tiempo ni estuvo a la altura de las circunstancias.


































