Mientras Javier Milei volvía a estrecharse en un saludo con el jefe de la grey católica en la Cumbre del G7, en Casa Rosada todavía retumbaban la quejas contra -los allí denominados- “curas kirchneristas”, en referencia a ese ala eclesiástica que La Libertad Avanza considera opositora. Cayó más mal en Balcarce 50 la foto de “la última cena” en la Catedral de Buenos Aires convocada por el arzobispo porteño Jorge García Cuerva y la misa en la Santa Cruz donde se entonaron cánticos contra el Gobierno, que la postal del gobernador bonaerense Axel Kicillof con su Santidad. “El Papa Francisco se puede reunir, o tiene una agenda que no tenemos por la que opinar”, expresó al respecto el vocero presidencial Manuel Adorni en la última conferencia que dio esta semana.




































