En una Democracia como la Argentina, la más larga de nuestra propia historia, que busca mostrarse consolidada con 40 años de vida, la Ley que obliga a los candidatos a debatir recién llegó en 2016. Resumidamente, la misma indica que debe haber dos debates entre los candidatos presidenciales antes de las elecciones generales. Uno en el interior y otro en la ciudad de Buenos Aires es la forma elegida. También prevé otra instancia en caso de ballotage. Sin embargo, la medida del Estado surge a partir de una experiencia previa, sin sanciones formales para los ausentes, donde se organizó el primer debate de la historia con uno de los principales competidores sin estar en el estrado.




































