La relación entre Argentina y Canadá atraviesa uno de los momentos más dinámicos de las últimas décadas.
La reactivación de las negociaciones para un acuerdo comercial entre el Mercosur y Canadá abre una nueva etapa en la relación bilateral. Con inversiones canadienses en máximos históricos, exportaciones agroindustriales en crecimiento y una fuerte presencia en sectores estratégicos como la minería y la energía, ambos países buscan profundizar un vínculo que podría generar nuevas oportunidades comerciales y productivas.

La relación entre Argentina y Canadá atraviesa uno de los momentos más dinámicos de las últimas décadas.
Mientras avanzan las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y el país norteamericano, crecen las expectativas por el potencial impacto que podría tener en las exportaciones, las inversiones y el desarrollo de sectores estratégicos de la economía argentina.
Un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) destaca que la reapertura de las conversaciones entre ambos bloques se produce en un contexto favorable, caracterizado por un fuerte crecimiento de las inversiones canadienses, una recuperación del intercambio comercial y una agenda común centrada en la agroindustria, la minería y la energía.
Las señales de acercamiento también quedaron reflejadas recientemente en el diálogo entre el presidente argentino Javier Milei y el primer ministro canadiense, Mark Carney, quien resaltó los avances hacia un acuerdo comercial y la posibilidad de profundizar la cooperación en áreas clave para ambas economías.
Las relaciones entre Argentina y Canadá tienen más de un siglo y medio de historia. El primer acercamiento comercial se remonta a 1867, mientras que las relaciones diplomáticas formales comenzaron en la década de 1940.
Sin embargo, el mayor desafío en materia económica sigue siendo la concreción de un acuerdo de libre comercio entre Canadá y el Mercosur.
Las negociaciones fueron lanzadas oficialmente en 2018, aunque quedaron suspendidas en 2021. Tras varios años de estancamiento, las conversaciones se retomaron a fines de 2025 y actualmente existe una fuerte expectativa de que el proceso pueda avanzar durante este año.
De concretarse, Argentina y el resto de los países del bloque sudamericano accederían de manera preferencial a un mercado de más de 40 millones de consumidores con elevado poder adquisitivo y una fuerte demanda de productos agroalimentarios y manufacturas especializadas.
Uno de los aspectos más destacados del informe es el crecimiento que viene registrando la participación de la agroindustria argentina en el comercio con Canadá.
Luego de varios años de caída en las exportaciones, la tendencia comenzó a revertirse a partir de 2022 gracias al incremento de los envíos de aceite de soja, oro y plata.
El aceite de soja se convirtió en uno de los productos que más contribuyó a la recuperación de las ventas externas hacia ese destino, fortaleciendo el peso del sector agroindustrial dentro del intercambio bilateral.
A ello se suma el desempeño sostenido de la industria vitivinícola. Durante la última década, las exportaciones argentinas de vino hacia Canadá superaron los 700 millones de dólares, consolidando al país norteamericano como uno de los mercados más relevantes para el sector.
Además, existen oportunidades de expansión en otros rubros vinculados a la producción agropecuaria. Entre ellos aparecen carnes, legumbres, hortalizas y diversos productos con valor agregado que podrían beneficiarse de una eventual reducción de barreras comerciales.
Más allá del comercio, la inversión es uno de los pilares que explica el creciente acercamiento entre ambos países.
Según el informe de la BCR, durante 2025 las inversiones de origen canadiense alcanzaron niveles récord en Argentina, mientras que en los últimos dos años acumularon un crecimiento del 57%.
La minería aparece como el principal destino de esos capitales. Canadá se ubica actualmente como el segundo mayor inversor extranjero en el sector minero argentino, sólo por detrás de los Países Bajos.
El crecimiento ha sido notable. Mientras que en 2017 la minería representaba cerca del 20% de las inversiones canadienses en el país, actualmente concentra más del 64% del total.
La expansión de proyectos vinculados al litio, cobre, oro y otros minerales estratégicos, sumada a nuevas herramientas de incentivo para las inversiones, impulsó un fuerte desembarco de empresas y fondos canadienses.
Sin embargo, la presencia canadiense no se limita exclusivamente a la minería.
Entidades financieras de desarrollo de ese país también comenzaron a participar en proyectos vinculados a la agroindustria y las energías renovables. Entre ellos se destacan líneas de financiamiento otorgadas a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) y a empresas del sector energético como Genneia.
Los especialistas coinciden en que la eventual concreción de un acuerdo entre el Mercosur y Canadá podría convertirse en una herramienta estratégica para diversificar mercados y potenciar las exportaciones argentinas.
Al mismo tiempo, permitiría consolidar un marco más previsible para las inversiones en sectores donde Canadá ya tiene una presencia significativa.
En un contexto internacional marcado por la búsqueda de nuevos socios comerciales y cadenas de suministro más diversificadas, Argentina encuentra en Canadá un aliado con fuerte capacidad de inversión, desarrollo tecnológico y financiamiento productivo.
La combinación de recursos naturales, producción agroindustrial y oportunidades energéticas aparece como uno de los principales puntos de convergencia entre ambas economías.
Por eso, la evolución de las negociaciones comerciales será observada con atención tanto por los sectores exportadores como por las empresas que buscan ampliar inversiones y aprovechar nuevas oportunidades de crecimiento. El resultado podría marcar un punto de inflexión en una relación bilateral que hoy muestra señales claras de expansión y complementación económica.




