Tal como se detalló en el último Informativo Semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el Mercado Argentino de Valores alcanzó en 2025 un volumen histórico de financiamiento, con el pagaré tradicional como principal instrumento negociado.
En un contexto de notable expansión del financiamiento en el mercado de capitales, el pagaré producto se incorporó al MAV como un nuevo instrumento a tasa variable. Desde su lanzamiento, se registraron operaciones por un total de $ 56.900 millones.

Tal como se detalló en el último Informativo Semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el Mercado Argentino de Valores alcanzó en 2025 un volumen histórico de financiamiento, con el pagaré tradicional como principal instrumento negociado.
En este contexto de fuerte crecimiento y diversificación, en mayo del año pasado comenzó a operar una nueva herramienta: el pagaré bursátil a la vista, también denominado pagaré producto.
Este instrumento surge como una alternativa complementaria dentro del mercado de capitales, incorporando una modalidad de financiamiento a tasa variable, atada a la evolución de distintos índices de referencia. Si bien su participación dentro del total negociado aún es marginal, su diseño representa un cambio relevante respecto de los instrumentos tradicionales.
El pagaré a la vista es un instrumento de financiación del MAV vigente desde mayo de 2025, cuya operatoria es completamente digital.
Está orientado principalmente a agentes con conocimiento sectorial —como productores agropecuarios, acopios, cooperativas y fabricantes de maquinaria agrícola— y presenta un plazo mínimo de 15 días, sin establecer un plazo máximo. Los intereses comienzan a devengarse desde el momento de su libramiento.
La principal diferencia respecto del pagaré tradicional radica en su esquema de tasa.
Mientras que el pagaré clásico se negocia a una tasa de descuento fija, el pagaré producto ajusta su rendimiento de manera variable, en función de un índice de referencia previamente definido. Actualmente, los índices habilitados son:
El precio de la soja según la Cámara Arbitral de Cereales (CAC) de Rosario, la tasa BADLAR, y la tasa TAMAR, ambas publicadas diariamente por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Dado que estos índices están nominados en moneda local, el pagaré producto solo puede emitirse en pesos.
En términos operativos, el instrumento introduce la lógica de negociación precio-paridad.
Es decir, se emite un pagaré por un valor nominal sobre el cual se generan intereses diarios, y lo que se negocia en el mercado es el precio de ese pagaré cada 100 valores nominales. A diferencia del pagaré tradicional —donde el monto final está definido desde el inicio—, en el pagaré a la vista el monto a pagar al vencimiento depende de la evolución del índice elegido.
Para ilustrar su funcionamiento, supóngase la emisión de un pagaré a la vista por un valor nominal de $ 1 millón, con vencimiento a 180 días y ajuste por el precio de la soja. De la negociación en el MAV surge un precio-paridad de 99 por cada 100 valores nominales, por lo que el librador recibe inicialmente $ 990.000.
Al momento de la emisión no es posible conocer el monto final a pagar, ya que este dependerá de la variación del precio de la soja entre el día previo a la negociación y el día previo al vencimiento.
Si el precio de la soja pasa de $ 308.000 a $ 350.000 en ese período, el índice de ajuste será de 1,14. En consecuencia, el monto a pagar al vencimiento será de aproximadamente $ 1.136.000, lo que implica un costo financiero de $ 146.000 para el librador.
Desde su entrada en vigencia en mayo de 2025 hasta enero de 2026, las operaciones de pagaré producto en el MAV totalizaron $ 56.900 millones, medidos en pesos constantes de enero de 2026. Este volumen representó apenas el 0,3% del total operado en el mercado durante los nueve meses analizados, lo que refleja su carácter aún incipiente.
La operatoria estuvo fuertemente concentrada en el ajuste por tasa TAMAR, que explicó el 99,5% del volumen negociado, con un máximo mensual en junio. En contraste, los pagarés ajustados por BADLAR y por soja mostraron montos significativamente menores y una operatoria discontinua a lo largo del período.
No obstante, existe una expectativa creciente de que este instrumento gane protagonismo con el tiempo, a medida que el sector agropecuario y agroindustrial incorpore el pagaré producto como una alternativa válida de financiamiento, especialmente en un contexto donde la indexación puede funcionar como cobertura frente a la volatilidad macroeconómica.




