Había pasado las horas del mediodía y la familia de Celso Ludueña, quien tenía 16 años, terminaba de almorzar, él junto a sus padres y seis hermanos se encontraban en su casa y relató el momento de como el tornado tocaba tierra “se levantó la tormenta y el viento era fuerte. Mi papá tomó una máquina fotográfica y comenzó a tomar fotos desde la puerta principal de mi casa y vio a la distancia algo que parecían papelitos y en realidad eran chapas y otras cosas que el viento iba succionando. De golpe comenzaron a golpear esas cosas contra las paredes y la puerta y nos metimos debajo de una mesa en el comedor grande. Se sintió un estruendo. Un ruido fuertísimo que duró dos minutos. Cuando mermó el viento salimos de debajo de la mesa y el techo no estaba mas. Tampoco el cielorraso. No entendíamos nada”.


































