En este 2024, en las proximidades de otro 2 de abril y en referencia a la influencia geopolítica del archipiélago, el VGM venadense se explayó: “Es una cuestión de integridad territorial que no solamente tiene que ver con los recursos naturales de nuestro país, explotados en estos momentos por UK a través de los isleños, como la pesca (250 mil toneladas anuales se llevan pesqueros españoles, chinos, coreanos, etc.) o los yacimientos hidrocarburíferos del Mar Argentino (Sea Lion, al noroeste de Malvinas, proyecto israelí-británico que podría aportar reservas millonarias de petróleo), sino también el turismo internacional, pues miles de visitantes llegan en grandes cruceros cada año a visitar las islas, o el proyecto de ampliación de Puerto Argentino que puede transformar a Malvinas en una puerta de acceso a la Antártida, desplazando al puerto de Ushuaia (con todo lo que ello implica), pero sobre todo es una zona estratégica a nivel geopolítico: el paso que une los océanos Atlántico y Pacífico, el canal de Panamá, fue creado por el hombre y de la misma manera podría ser destruido, o condiciones climáticas adversas, como lo es hoy la sequía provocada por El Niño, que redujo el cruce de barcos casi un 40%, afectarían la unión (de agua dulce) entre los dos océanos. Por lo tanto, el Estrecho de Magallanes sería la alternativa natural y Malvinas, un punto estratégico político-militar en el control de la circulación naval o aérea en el Atlántico Sur”.