La primera noticia en la historia moderna de la relación de Coronda con la frutilla surgió hacia 1919, cuando el español don Lamberto Lafuente había venido de su patria a Argentina a vivir. Se radicó en esta localidad que en ese momento era comuna –había perdido la categoría de ciudad en 1900 y la recuperó en 1967- y comenzó con una quinta de frutillas sin saber que sería la fruta que identificaría a Coronda para siempre.


































