“Sigo adelante, amo mi vida, me amo hoy, amo lo simple, amo todo lo que sea crear con las manos, el silencio y la música, el viento en el pelo y el calor del sol en la cara cuando voy en bici. Amo a mis animales, la risa de los chicos, las historias de los viejitos, me emociono con demasiada facilidad, y lloro porque no puedo contener en el cuerpo la inmensa gratitud que siento hoy”, dijo con convicción y emociones a flor de piel Gisela, siendo verso y experiencia; siendo esperanza y florecimiento. La vida nos crece maestría, y he aquí un gran ejemplo de ella.