A poco de obtener el poder político en Argentina, y conforme declinaban en intensidad las declamaciones de Javier Milei sobre la dolarización y el cierre del Banco Central, comenzó a ganar terreno, como variante intermedia, el “modelo peruano”, caracterizado en las últimas décadas por una macroeconomía sólida, con baja inflación, equilibrio fiscal y apertura económica, a pesar de las gravísimas convulsiones políticas simultáneas.

































