La aventura empezó en marzo último, unos días antes de que explotara la situación global con la pandemia de COVID-19. Ingresó al país europeo con una visa que se llama Working Holiday y tiene vigencia por un año, con la cual puede vivir y trabajar hasta marzo del 2021. El trámite fue bastante sencillo y en cuestión de un mes tenía todos los papeles necesarios para irse.




































