Un hombre molestaba a comensales y terminó matando a cuchillazos a un policía que intervino. El astro del fútbol mundial muere joven, luego de una vida arruinada por las drogas. Un cantante termina baleado en medio de un encontronazo poco esclarecido mientras lucha contra sus adicciones. Podríamos mostrar muchos ejemplos más de casos que fueron rimbombantes por el contexto o por el sujeto involucrado, pero todos tienen un común denominador: la conducta y el sufrimiento emocional que no puede ser controlado debido algún factor u otro. El tratamiento mediático y popular pone en evidencia una falencia que es también estructural: la respuesta pública brindada a la salud mental.




































