-Si bien no es mi campo de estudio, porque no soy médica, el espectro de enfermedades en las que se estudian sus beneficios es muy amplio. Para atender cuestiones de ansiedad por ejemplo, se estudia mucho. Desde lo que ocurre en salud, estamos atravesando con cannabis un problema que, considero, es difícil de resolver. Muchas personas empiezan a consumir el aceite para patologías de lo más diversas y empiezan a sentirse mejor. Un poco la historia de lo que ocurría en los comienzos con esas mamás luchadoras que veían como sus hijos mejoraban con el aceite. No soy médica, pero pienso que sería bueno imitar, si ya en Argentina hay esquemas de salud para acompañar a las personas y mejorarle la calidad de vida. Será necesario que tratemos de que esto alcance a la mayor cantidad de pacientes. Pero considero que al momento de empezar a utilizarlo, como tantos fármacos que se disponen, es importante estar seguro de lo que estamos consumiendo, de dónde proviene y cómo debemos hacerlo. El esquema de tratamiento según el paciente, según la patología y esto hacerlo con profesionales de la medicina que acompañen.