Un estudio clínico que se realiza en la Unidad de Quemados del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) encontró una reducción cercana al 40% en la utilización de morfina entre pacientes que recibieron cannabidiol (CBD), uno de los componentes más conocidos de la cannabis, como complemento del tratamiento habitual. La investigación busca incorporar una herramienta que permita controlar el intenso dolor de las quemaduras graves con menores dosis de morfina, cuyos efectos indeseables incluyen constipación, alteraciones del estado del paciente y riesgo de dependencia.


































