La Dra. Ana Chiesa, a cargo de la coordinación operativa en el sur de la provincia, testimonia que "las entrevistas conllevan el desafío de notificar la peor noticia, brindar contención empática y explicar que, por la forma en que aconteció la muerte y bajo el marco legal vigente, hay condiciones para avanzar con la donación. Todo esto, en el transcurso de las pocas horas que dura un proceso, genera un vínculo muy fuerte entre el coordinador y la familia del donante. Un vínculo que forzosamente termina cuando la familia vuelve a su casa a seguir con el duelo y nosotros continuamos con otras fases del operativo, como la asignación y traslado de órganos y tejidos y el seguimiento del implante en los receptores. Esa distancia se subsana en buena medida con las entrevistas posteriores que realizan desde el dispositivo de abordaje psicológico. Las devoluciones que recibimos son en su gran mayoría gratificantes y, además, nos resultan un aprendizaje invaluable, a partir del cual intentamos perfeccionar nuestro trabajo, para una procuración más eficiente y menos traumática para los seres queridos del donante".