Ferreyra remarcó que, desde hace tiempo, vienen observando consecuencias de la mala alimentación, ya sea por obesidad o bajo peso. “Estas situaciones se van incrementando en estos momentos económicos, ya que los productos que terminan siendo más accesibles o que se encuentran de oferta, son lo que menos nutrientes aportan y que mayores problemas generan”, detalló, añadiendo que los nutricionistas trabajan muchos estos aspectos, desde la educación, tanto en consultorio, escuelas, instituciones, como así también en actividades abiertas a la comunidad, pero muchas veces, toda esa información que se brinda termina atravesada por las posibilidades de cada uno de los hogares.