Es lunes bien temprano por la mañana, la tostada con mermelada se apura, el mate se deja a medio terminar, los chicos tienen que llegar ¡ya! a la escuela; y de ahí urgente al laburo, que hay trabajo acumulado, que el jefe ya mira con mala cara. Y luego, ya tarde, el retorno: el bondi que se demora, la presión en las sienes, el cansancio, el hastío.



































