"Ventilemos". Así se llama el novedoso emprendimiento de tres jóvenes rosarinos, y suena una saludable invitación. ¿A qué se dedican? A fabricar medidores de dióxido de carbono (CO2) que pueden utilizarse en cualquier tipo de ambiente cerrado y de concurrencia pública: una vivienda, el aula de una escuela, una oficina, un bar o un restaurante, incluso en automóviles y en unidades de transporte público de colectivos.

































