“Se ha mostrado con el SARS-CoV-2, el virus que provoca el COVID-19, que el nivel de ARN viral tiene una correlación mínima con la infectividad del virus. En la etapa temprana en que una persona está infectada, el ARN viral es bajo y difícil de detectar, pero la persona es altamente contagiosa”, aseguró el experto, quien amplió: “Cuando una persona se recupera y no es infecciosa, el nivel de ARN viral puede ser muy alto. Las pruebas de antígenos siguen un patrón similar, aunque incluso más tarde que el ARN viral. Por tanto, las pruebas de ARN viral y de antígenos son malas para informar si un virus es o no infeccioso”.