El Super Bowl LX no dio respiro desde el primer segundo. Antes de que el ovoide comenzara a rodar en el Levi's Stadium de Santa Clara, la escena fue dominada por el punk rock californiano de Green Day. La banda, que jugaba de local en su estado natal, fue la encargada de encabezar la ceremonia de apertura, dejando la vara muy alta para lo que restaría de la jornada.


































