Robbie Williams, de 50 años con más de tres décadas en los escenarios, contó que su visión empeoró de forma progresiva y que sospecha que las inyecciones para perder peso son las responsables. Relató que desde hace semanas ve borroso; en un partido de fútbol americano los jugadores le aparecieron manchas en el césped y en un concierto no pudo reconocer las caras del público. Cambiar la graduación de sus gafas no mejoró la vista




































