Una decena de personas, entre ellas la "curandera" Vanesa Saravia y su esposo Martín Albaristo, aceptaron condenas que van de los 2 a los 10 años de prisión, como organizadores y miembros de una banda de traficantes de cocaína que tenía como centro de operaciones un caserón del barrio Guadalupe, en la capital santafesina. El caso fue presentado como el secuestro más grande de la historia de la ciudad, con un total de 143 kilos de cocaína.





























