Al menos ocho familias de jóvenes de la ciudad de San Justo y zona temen por el destino de sus ahorros, que hace más de un año fueron invertidos en la compra de viviendas premoldeadas, a través de una empresa de la ciudad de Casilda, cuyos dueños cortaron todo tipo de contacto con sus clientes, dejándolos sin casas y sin respuestas.




































