El joven de 20 años es socio del CASI, uno de los clubes más tradicionales del rugby argentino, y a partir de la acusación que recibió por parte de la Justicia quedó “suspendido” del padrón por decisión de la dirigencia de esa entidad. El comunicado que emitieron se ampara en el artículo 27 del estatuto social para avalar esta determinación.

































