Una operadora del 911 que cortó una llamada que pudo haberle salvado la vida a Florencia Romano (14), la adolescente asesinada en 2020 por un hombre que ya fue juzgado, fue condenada hoy a la pena de tres años de prisión en suspenso por el juez David Mangiafico, tras un juicio abreviado en el que admitió su culpa.

































