A pesar de los reclamos de sus dueños, la jauría que atacó a dos vecinos de Recreo y que se presume podría haber intervenido en la muerte del niño Diego Román a mediados del año pasado, continuará secuestrada a disposición de la Justicia. Así lo resolvió este martes el juez Gustavo Urdiales, luego de que la fiscal de Maltrato Animal, Gabriela Arri, señalara que el predio donde los tenían -calle Menchaca al 400-, en las afueras de la ciudad, “sigue sin contar con las medidas de seguridad” necesarias. Los animales permanecen secuestrados desde diciembre, bajo el cuidado de la Unidad Regional 1.

































