Desde el domingo, todo agente policial que esté en horas de servicio deberá abonar almuerzo y cena, y ya no podrá más alimentarse más en la dependencia policial donde esté destinado. En el caso de quienes trabajen en la misma localidad donde residen, tendrán permiso para llegar hasta sus hogares; el resto, que hace guardias en pueblos y ciudades alejados de sus domicilios tendrán que pagar de su bolsillo hasta el agua para el mate.


































